miércoles, 9 de julio de 2014

Lo que sé y lo que no

No sé por qué los caramelos de alegría 
se convierten a veces en patatas rancias.
Ni por qué la fuerza de la gravedad a veces falla conmigo
y salgo disparada a años luz de ti, de mí.
Ignoro además por qué armo muros a mi alrededor 
y después yo misma los derribo.
No sé cómo explicar que escribo poemas tristes cuando sonrío y viceversa.
No sé,
pero sé:
que me gusta levantar la primavera mirando tus ojos
escuchar tus compases cuando la casa queda en silencio
atrasar el reloj, pararlo, enterrarlo.
Enlazar tus miedos con los míos y meterlos dentro de un caracol,
olvidar el claroscuro e instalarme en el nido de una urraca,
ponerle música a esta ciudad y bailar aunque no sea festivo.
Sé que quiero explorar tus rincones y estrenar una plaza sin esquinas
llenar globos con tu voz y explotarlos en las noches de insomnio.
Porque aunque a veces no lo parezca,
lo sé.

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