lunes, 1 de diciembre de 2014

Avanza

Ya no puedes demorarlo más,
ya la vida empuja, te reclama,
grita tu nombre cuando la ciudad duerme
y sólo los hombres tocados por la clarividencia
o mordidos por el amor que no fue,
cavilan, sueñan, se destruyen.
Ya no puedes excusarte más,
ahí está,
sentada en ese café,
jugando con sus dedos,
mirando el reloj.
No es la vida
pero es el puente 
que te llevará hasta ella.


1 comentario:

  1. Si no es la vida, no la quiero ;)
    Muy bonito el poema, en todo caso.

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