domingo, 21 de diciembre de 2014

Debajo de un roble

Piensen en transformarse,
cambiar de aspecto,
volverse inanimado.
De ser posible
yo elegiría ser banco,
banco de parque otoñal.
Escuchar en la quietud  de un lunes,
la sabiduría de algún jubilado
mientras dialoga con las palomas
sobre la vida que fue.
Encoger mis astillas
ante el revuelo de niños
que aún desconocen
cómo será la vida que se irá.
Anochecer lenta y silenciosa
cobijando a alguna pareja de enamorados,
sabiendo que en la nostalgia
de los días sin besos,
recordarán siempre
aquel parque y su banco.
Ser jergón de algún cuerpo roto,
oler su alcohol y su quebranto.
Ser banco,
inundarme de otros
hasta albergar a un ejército de termitas,
ir desvaneciéndome,
volverme hueca,
vacía,
muerta.


2 comentarios:

  1. Mis aplausos por este poema Sara. Yo también alguna vez he querido ser banco de ésos donde los enamorados se dan su primer beso y siempre regresan.
    Un beso poeta. Y feliz navidad.

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  2. Gracias Carmen. Besos de vuelta y Feliz Navidad!!

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