miércoles, 4 de marzo de 2015

Castillos de arena

Junto a la orilla del mar
una niña de unos cinco años
construye castillos de arena
con alegría y emoción,
esas que se pierden con los años.
Va llenando su cubo,
echa más de lo necesario
y la arena se desborda
(otra cosa que perdemos con el tiempo;
siempre nos quedamos cortos).
Voltea el cubo y ahí está
su castillo de arena.
Entonces sonríe orgullosa,
lo contempla, lo adorna con conchas, piedrecitas,
y cuando viene la ola y lo derriba
ella vuelve a empezar
con la misma ilusión y dedicación,
sin perder la sonrisa.
No sé en qué playa perdimos los adultos
nuestra pala,
dónde dejamos olvidada la sonrisa,
las ganas de empezar.

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