jueves, 9 de julio de 2015

VERANO

Todo es posible en verano:
quitarse los zapatos,
pasear por la vida comiendo helado
y saltar a la piscina desde un trampolín
a tres metros de altura de la cordura.
Todo es posible en verano
porque el sol quema, calienta
y refrescarse a besos
y desnudarse,
es más sencillo que en el frío invierno.
Subir a un avión, cerrar los ojos
y abrirlos en Singapur,
donde no entiendes ni te entienden
y suspiras aliviada
por desprenderte de las palabras
y volver al gesto,
tan universal y prehistórico como el dolor.
Pero luego está lo otro,
el despertar picoteada de mosquitos
que no sólo avivan el escozor,
sino también la conciencia
un martes cualquiera
a las tres de la madrugada.
Sacar la ropa del año pasado
envuelta en recuerdos
y descubrir que no,
que ya no.
Todo es posible en verano,
todo,
menos lo que siempre
fue imposible.

"Palabras para salvarse"
Ed. Huerga & Fierro