jueves, 25 de febrero de 2016

ANÓNIMA

Sólo un número más 
en este superpoblado rincón.
Una cifra que paga sus impuestos,
visita al médico, espera paciente 
su turno entre otro montón de números.
Un baile de cifras que asegura 
que estoy viva,
que no pasé aún (aún) 
a la otra lista. 
Un conjunto de números 
que nada saben de mí,
de mi afición por las letras
o de mi torpeza con la aritmética.
Que no saben 
de mi forma de sorprenderme 
ante el largo de tus pestañas
o de caer rendida ante tu manera 
de colocarte el bolso y sonreír,
cuando no hay motivos para sonreír. 
Un montón de números 
intentando saber qué comemos,
qué compramos,
qué soñamos,
quiénes somos. 
Un puñado de torpes números 
que no se acercarán jamás 
a esas incógnitas repletas de variables 
que juegan a vivir,
antes de que otros números,
igual de variables,
ocupen nuestro lugar. 


lunes, 15 de febrero de 2016

TRÁNSITO

El ruido de sirenas se cuela
por esa habitación sin ventanas.
Llegan barcos a un puerto nocturno y silencioso
y ella espera.
Lentos, pesados, atracan
en el espigón de sus sueños.
Cuando ella se acerca
el barco se desvanece
y todo vuelve a empezar.
Sirenas, luces, el barco en el muelle,
sus pasos.
Nada.
Sirenas, luces, el barco en el muelle, 

sus pasos.
Nada.
Un baño sin espejo
una habitación sin ventanas.
Contención verbal insuficiente.
Contención mecánica eficaz.
Vuelve el sueño y el silencio
y de vez en cuando la luz
y el llanto y breve lucidez
y madre y casa
y tierra y tobogán
y abrazos y padre
y entonces 


              sombra. 

Sirenas, luces, el barco en el muelle, 
sus pasos.
Nada.

miércoles, 10 de febrero de 2016

DESAHUCIO

Se lo fueron llevando todo.
La mesa camilla donde jugaba 
al parchís en los días de lluvia, 
el sillón gastado por años  
de tele y ganchillo,
la cama que compartieron 
durante cuarenta años 
y que vio morir a su marido.
El perchero, las estanterías de mimbre,
la cama para invitados 
que ya no recuerda la última visita,
el mueble caoba del salón 
con souvenir de lugares
en los que ella nunca estuvo,
el espejo en el que ya no se mira,
lámparas, mesillas, cómodas...
Se lo fueron llevando todo.
Y como en esas estanterías 
de un gran centro comercial
después de las fiestas
ahí quedó Manuela,
como ese juguete que nadie se lleva 
porque está roto, golpeado o sucio,
ahí quedó, 
temblando de miedo, frío y soledad
en esa, SU casa.


sábado, 6 de febrero de 2016

EQUILIBRIO DINÁMICO DE LOS CONTRARIOS

Una estrella de siete puntas
se posó sobre su cabeza
el día en que sus ojos 
vieron por vez primera la luz. 
Y la estrella trajo suerte,
precipitada suerte, desvalorada suerte. 
Quiso entonces ser fugaz 
para llegar más rápido
ante el miedo de apagarse en la infinita nada. 
Pero llegar más rápido
sólo hizo que fuera perdiendo 
trocitos de polvo en cada vuelo. 
Perdió su cola y una punta izquierda 
que le servía de brújula. 
Perdió las ganas de volar sin pausa.
La estrella que gira sobre su cabeza
ya no quiere ser estrella, 
y tiembla y se retuerce 
porque cambiar siempre duele. 
La estrella que se posó sobre su cabeza 
quiere mudar a luciérnaga, 
pero como nació siendo estrella, 
ha encontrado una hermosa red de tarántula 
para que meza sus pasos, 
para que frene su vuelo. 
Ella, a cambio, le trae como regalo una espiga de luz que posa sobre su hombro 
para compensar 
la estrella que no brilló 
el día en que sus ojos 
vieron por vez primera la luz.


Imagen tomada de fotosqueimportan.com

martes, 2 de febrero de 2016

LA ESPERA

A veces me ahogo en este grito sin voz, 
con la boca abierta a punto de explotar
como en el cuadro de Munch,
esperando que algo o alguien 
empuje bien fuerte a mi yo paralizado 
en este puente, 
en el que abajo, 
el río se lleva mis palabras hasta el mar.
A la espera de que algún día 
alguien, en algún lugar,
sepa escucharlas
y al fin
las entienda.


Imagen tomada de sdelbiombo.blogia.com