domingo, 30 de octubre de 2016


Si me asomo al centro
sólo veo la certeza de la duda.
Puedo sentarme sobre mis rodillas,
acercarme al borde
y observar sus contornos.
Hay caminos por los que anduve
y otros que fueron descartados
por mis pies vacilantes.
Hay sueños atados con hilos invisibles
que sobrevuelan la duda y
sueños cumplidos preguntándose
cómo serían de no haber sido.
Hay una ciudad entera
repleta de rostros sin nombre
y un pequeño pueblo abandonado
con un río que me habla.
Hay un silencio que ya no grita
en mi memoria clavado
y ruido de palabras, palabras y más
palabras que no dicen nada.
Hay un agujero en el centro del centro
al que lanzarse
cuando torpe y ridícula
corro el riesgo de olvidar
que lo único seguro
es la duda.






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