lunes, 23 de julio de 2018


BUCLE

Sólo refleja sus dudas 
un pequeño remolino de café.
Podría girar la cucharilla eternamente
como una especie de ritual
para atraer la luz o la lluvia
según el ánimo del momento.

Podría pintar cangrejos
que sólo caminaran hacia delante
o peces globo que se hincharan
para volar.

Juntar guijarros y pasarlos
de una mano a otra
por si llega la inspiración
o lanzarlos uno a uno
contra una piedra más grande
hasta dar en la diana 
arrojando con ellos 
un poco de ira controlada
(los excesos nunca son buenos).

Podría escuchar a Bach
hasta que una suite para chelo  
la cubriese de nostalgia 
dándole sentido al llanto. 

Podría reír con los amigos 
sentada en una terraza 
y hacer como si nada
o como si todo cupiera 
en una jarra de cerveza. 

Regresar a casa, dormir 
y soñar que sueña
sabiendo que al volver
el silencio instalado en su garganta
le repetirá incesante lo que no sabe descifrar.   

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