martes, 30 de diciembre de 2014

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Sentirse muerta sin estarlo
percibir el mundo que la rodea
como un frío y silencioso ataúd
en el que ya nada
el que ya nadie.
Caminar muerta entre los vivos
sentirse sombra
agua estancada
eco sin voz.
Y allá, en el país de los muertos
donde la estación no cambia
y sólo pasean recuerdos
se abre paso un rayo de luz
directo a su pelo,
un rayo, que todo lo cambia.
La vida vuelve
siempre vuelve
porque sólo los muertos de verdad
saben ser muertos.








Imagen tomada de www.fotolog.com

domingo, 21 de diciembre de 2014

Debajo de un roble

Piensen en transformarse,
cambiar de aspecto,
volverse inanimado.
De ser posible
yo elegiría ser banco,
banco de parque otoñal.
Escuchar en la quietud  de un lunes,
la sabiduría de algún jubilado
mientras dialoga con las palomas
sobre la vida que fue.
Encoger mis astillas
ante el revuelo de niños
que aún desconocen
cómo será la vida que se irá.
Anochecer lenta y silenciosa
cobijando a alguna pareja de enamorados,
sabiendo que en la nostalgia
de los días sin besos,
recordarán siempre
aquel parque y su banco.
Ser jergón de algún cuerpo roto,
oler su alcohol y su quebranto.
Ser banco,
inundarme de otros
hasta albergar a un ejército de termitas,
ir desvaneciéndome,
volverme hueca,
vacía,
muerta.


lunes, 1 de diciembre de 2014

Avanza

Ya no puedes demorarlo más,
ya la vida empuja, te reclama,
grita tu nombre cuando la ciudad duerme
y sólo los hombres tocados por la clarividencia
o mordidos por el amor que no fue,
cavilan, sueñan, se destruyen.
Ya no puedes excusarte más,
ahí está,
sentada en ese café,
jugando con sus dedos,
mirando el reloj.
No es la vida
pero es el puente 
que te llevará hasta ella.