miércoles, 13 de julio de 2016

Aquí os dejo algunos enlaces en los que podéis encontrar mi libro "Palabras para salvarse" Ed. Huerga & Fierro.


http://www.uncuartopropio.com/tienda/poesia/palabras-para-salvarse/

https://www.amazon.es/PALABRAS-PARA-SALVARSE-POES%C3%8DA-ZAPATA/dp/8494403273

https://www.elcorteingles.es/libros/A15481175-palabras-para-salvarse-tapa-blanda-9788494403279/

http://www.iberlibro.com/PALABRAS-SALVARSE-ZAPATA-HUERGA-FIERRO-EDITORES/16423788836/bd

http://www.agapea.com/libros/Palabras-para-salvarse-9788494403279-i.htm

http://www.elkar.eus/en/liburu_fitxa/palabras-para-salvarse/zapata-sara/9788494403279







El abuelo

El abuelo cumplía noventa años.
En la casa todo estaba listo para la gran celebración. Incomprensiblemente ese año el abuelo había pedido expresamente un vino joven, joven, porque así decía sentirse él.
En la cocina Andrés, el hijo mayor, había catado el vino para asegurarse, para no estropear la velada y escuchar los innumerables reproches del padre. Un hombre serio, recio, distante.
Algo no iba bien. El vino presentaba un perfecto color granate sostenido y púrpura pero el aroma no era el esperado. No se percibía el olor afrutado. Se puso nervioso, sabía lo que sucedería, lo de siempre: las mismas miradas esquivas, la tensión en el ambiente, las ganas de salir de allí y no volver a esas odiosas comidas familiares. Pensó entonces que el padre envejecido y sin apenas poder levantarse de su viejo sillón, podía no percibir el sabor, no darse cuenta.
Llegó el momento. El vino fue vertido en el decantador, servido en la copa del abuelo. Este olió, cató y sonrió.

-  Excelente. No hay nada mejor que un buen vino joven. Gracias a todos por venir.

Andrés sonrió y pensó que su padre definitivamente estaba acabado. Pero cuando todos apartaron sus ojos de él y comenzó el ruidoso brotar de conversaciones, el abuelo devolvió al decantador el vino de su copa. Alzó la vista y vio a Irene, su bisnieta de doce años, observándolo asustada. Él la miró, sonrió cómplice y le guiñó un ojo. Ella echó a correr.

Ya en la cama Irene se acercó a su madre y le susurró al oído:

-  ¿Sabes un secreto? El abuelo, al igual que el vino, mejoró con los años.

jueves, 12 de mayo de 2016

EL PESO DE LO NO VIVIDO

Un atasco puede servir para muchas cosas: escuchar de principio a fin ese disco que tanto te gusta, organizar la semana, poner en orden pensamientos rebeldes, contarte las arrugas en el retrovisor...
En el coche de al lado un hombre con cara de domingo solitario bosteza cansancio y rutina, mientras, en el asiento de atrás, su hijo juega con un pompero.
De vez en cuando una pompa bicolor explota en la cabeza del padre haciéndole cambiar la expresión.
Es un cambio leve, una pequeña queja, como pincharse con un alfiler.
Quizá cada pompa sea un sueño 
que no se atrevió a vivir.