domingo, 13 de noviembre de 2016


Te traeré luz a tus domingos
y mis manos aprenderán de memoria
el camino hasta tu cuerpo.
Te cantaré bajito una canción
de bienvenidas y celebraremos juntos cada amanecer.
Te curaré las heridas con un ungüento de risas y arándanos
y sólo en los días de lluvia
sentirás el recuerdo como un leve escozor.
Te besaré los párpados
para que entre la fe en tus pupilas
y vuelvas a mirar como lo hacen los niños.
Te buscaré cada tarde entre las acacias del parque,
te diré lo que te dijeron antes
y tú lo creerás.
Lo meterás en tus bolsillos
para que cuando tengas dudas
tus dedos lo rocen y sonrías
y cuando el peso
te vaya hundiendo despacio
al menos podrás decir
que lo has vivido.

domingo, 30 de octubre de 2016


Si me asomo al centro
sólo veo la certeza de la duda.
Puedo sentarme sobre mis rodillas,
acercarme al borde
y observar sus contornos.
Hay caminos por los que anduve
y otros que fueron descartados
por mis pies vacilantes.
Hay sueños atados con hilos invisibles
que sobrevuelan la duda y
sueños cumplidos preguntándose
cómo serían de no haber sido.
Hay una ciudad entera
repleta de rostros sin nombre
y un pequeño pueblo abandonado
con un río que me habla.
Hay un silencio que ya no grita
en mi memoria clavado
y ruido de palabras, palabras y más
palabras que no dicen nada.
Hay un agujero en el centro del centro
al que lanzarse
cuando torpe y ridícula
corro el riesgo de olvidar
que lo único seguro
es la duda.






lunes, 24 de octubre de 2016

CANCELADO RECITAL EN LAVAPIÉS.



Cuando sepa nueva fecha os lo comento por si os apetece pasar.
Mientras tanto podéis ir de tapas aprovechando que es la semana de la tapa en Lavapiés (por ese motivo se cancela). 

miércoles, 13 de julio de 2016


Mi abuela nunca verá 
a la mujer en que me he convertido.
No podré decirle 
que cuando me recojo el pelo
recuerdo sus tirones 
intentando domesticar 
la rebeldía de mi cabeza.
No sabrá que he vuelto a hacer punto,
que choco las agujas 
en interminables bufandas 
para abrigar ausencias. 
Mi abuela no sabrá 
que ya no lleno mi cuerpo de tiritas
para cubrir falsas heridas,
que las heridas de ahora 
se esconden bajo musgo 
en lugares en los que no llega la luz.
Mi abuela no leerá nunca 
ninguno de estos poemas 
escritos en tardes de nostalgias 
ni sonreirá al verme llegar 
cogida de tu mano.
Mi abuela no podrá ya conocerte
y yo no podré ver 
cómo bajas la mirada hacia el mantel
intentando ocultar tu timidez.
Pero sé que al despedirnos
sus manos de pan y albahaca 
apretarían fuertemente las mías 
para decirme sin palabras:
"Me gusta".





Aquí os dejo algunos enlaces en los que podéis encontrar mi libro "Palabras para salvarse" Ed. Huerga & Fierro.


http://www.uncuartopropio.com/tienda/poesia/palabras-para-salvarse/

https://www.amazon.es/PALABRAS-PARA-SALVARSE-POES%C3%8DA-ZAPATA/dp/8494403273

https://www.elcorteingles.es/libros/A15481175-palabras-para-salvarse-tapa-blanda-9788494403279/

http://www.iberlibro.com/PALABRAS-SALVARSE-ZAPATA-HUERGA-FIERRO-EDITORES/16423788836/bd

http://www.agapea.com/libros/Palabras-para-salvarse-9788494403279-i.htm

http://www.elkar.eus/en/liburu_fitxa/palabras-para-salvarse/zapata-sara/9788494403279







MOSAICO

A veces hay que romperse,
caer de bruces entre sueños
de algodón cortante.
A veces algo empuja
y el alma disciplinada se inquieta
mientras tus pies
dejan de caminar por inercia,
se ponen en huelga,
te obligan a hacer un alto en el camino.
Y da igual si quieres o no,
el crujido te despierta
y ya no hay forma de acallar al lobo.
"Di tu palabra y rómpete"
decía el filósofo,
pues mejor ser vivo mosaico de retales
que pieza muerta de museo.
ESTO QUE NOS PASA A LOS CUARENTA

Encontrarse rondando los cuarenta
no es lo mismo que hacerlo a los veinte.
Cada uno viene con su maleta,
su montón de pulgas
y un sinfín de cicatrices
que nos recuerdan ese terrible verso
que decía "Que la vida iba en serio...".
Ya nos sobran razones
para cambiar los anillos por regalices,
para apostarlo todo a ese número
que ya sabemos,
siempre se escapa del bombo.
Nos sobran motivos
para escapar de hipotecas
e instalarnos en el ala de un sombrero,
para esconder las apariencias
y mirarnos las costuras.
Ahora que nos hallamos
en esta mitad siendo completos incompletos,
y tú me besas las pesadillas
y yo te lavo las decepciones,
ahora sé
que sólo, aquí y ahora,
pero mejor

contigo.

ESE MALDITO CABRÓN

Le pido al tiempo que se frene.
Una tregua, un café con hielo,
una pausa en sombra de un día,
un andar de caracol sin estela.

Le pido al tiempo que se pare,
que espere que me recomponga el pelo,
que enderece la postura,
que me dé tiempo a mirar al señor de la Gran Vía
que limpia los zapatos
para que otros brillen en su mugre.

Le pido al tiempo que no corra,
pero tiene siempre esa manía
de que la fruta se pudra
antes de darme el placer
de llevármela a la boca.

Le pido al tiempo que se detenga
para saber si hago memoria u olvido,
para fregar los platos
con la plena consciencia de saber
que friego los platos.

Pero el tiempo no escucha,
insolente y ufano me mira de reojo
y me susurra con sorna:

"Tarde, llegas, tarde".
ENGAÑO

Para engañar a la tristeza,
esa vieja zorra que duerme en los soportales de nuestros días,
hemos inventado la algarabía de los viernes,
la sonrisa Prozac frente al televisor,
la guarida de promesas donde esconder anfibios sueños,
apuntalada esperanza sobre castillos de naipes,
o un paisaje inventado entre tus muslos.

Sin embargo siempre termina apareciendo
entre el silencio de las copas cubiertas de polvo,
colándose por el angosto pasillo de tus cejas,
o exprimiendo el zumo amargo de las mañanas. 


Es astuta y rápida la tristeza.
Con el tiempo se aprende
a acariciar su pelaje
como antídoto contra su mordedura.
EN LA PUNTA DE TU DEDO

Tenemos el mundo al alcance de nuestro dedo.
Con sólo moverlo por la pantalla 
de uno de esos móviles inteligentes
podemos cocinar cualquier plato vietnamita, 
encontrar un truco para terminar con las cucarachas,
fabricar una incubadora,
viajar a Marte... 
Pero esta noche quiero poco ruido y muchas nueces.
Esta noche quiero que olvides 
tus lecciones de bricolaje,
la lista de faraones del Alto y Bajo Egipto,
el arte posmoderno, 
la astrología y el Renacimiento alemán. 
Esta noche quiero que centres tu sabiduría 
en esa parte de mí que ya conoces.
Esta noche quiero que me tengas
y sostengas,
en la punta de tu dedo. 
EL DESPUÉS

El problema no es confundirse
ni apostarlo todo al número equivocado,
pues eso es estar vivo.
No es tampoco abrir una puerta y encontrarla tapiada,
ni creer en el mañana cuando ni siquiera hay ahora.
El problema es perder la esperanza,
volver más viejo del camino,
la tristeza convertida en piel,
el fracaso para desayunar,
la decepción dándote los buenos días.
El problema es que la vida te cambie demasiado.
El problema, el gran problema,

es volver a empezar siendo el que se era.
El abuelo

El abuelo cumplía noventa años.
En la casa todo estaba listo para la gran celebración. Incomprensiblemente ese año el abuelo había pedido expresamente un vino joven, joven, porque así decía sentirse él.
En la cocina Andrés, el hijo mayor, había catado el vino para asegurarse, para no estropear la velada y escuchar los innumerables reproches del padre. Un hombre serio, recio, distante.
Algo no iba bien. El vino presentaba un perfecto color granate sostenido y púrpura pero el aroma no era el esperado. No se percibía el olor afrutado. Se puso nervioso, sabía lo que sucedería, lo de siempre: las mismas miradas esquivas, la tensión en el ambiente, las ganas de salir de allí y no volver a esas odiosas comidas familiares. Pensó entonces que el padre envejecido y sin apenas poder levantarse de su viejo sillón, podía no percibir el sabor, no darse cuenta.
Llegó el momento. El vino fue vertido en el decantador, servido en la copa del abuelo. Este olió, cató y sonrió.

-  Excelente. No hay nada mejor que un buen vino joven. Gracias a todos por venir.

Andrés sonrió y pensó que su padre definitivamente estaba acabado. Pero cuando todos apartaron sus ojos de él y comenzó el ruidoso brotar de conversaciones, el abuelo devolvió al decantador el vino de su copa. Alzó la vista y vio a Irene, su bisnieta de doce años, observándolo asustada. Él la miró, sonrió cómplice y le guiñó un ojo. Ella echó a correr.

Ya en la cama Irene se acercó a su madre y le susurró al oído:

-  ¿Sabes un secreto? El abuelo, al igual que el vino, mejoró con los años.
Aprovechando estos días de vacaciones me propongo actualizar el blog con algunos poemas que he ido compartiendo en Facebook. 
Espero los disfruten.
Aquí va el primero. 

CÍCLICO

Hay tristezas y soledades acumuladas
como nieve en las cumbres.
A veces se derriten y el río se las lleva.
Entonces sonreímos
pensando que ganamos la batalla,
pero ya saben lo que ocurre con el agua.
Una mañana despiertas
y te encuentras todo como estaba,
como antes del deshielo,
como antes de creer torpemente
en el calor de tus posibilidades.



domingo, 10 de julio de 2016

PUDIMOS

El agua que nos dieron de beber 
estaba envenenada,
como lo estaban el aire,
la luz y el pan, cuando aún era trigo.
Pudimos ver crecer las adelfas,
oler a miles de kilómetros la avaricia y su guadaña,
sentir la burla entre los dientes
o la daga acercándose antes, mucho antes.
Pudimos...
Pero preferimos el mirto y el espliego,
la esperanza y la misericordia,
la butaca frente al olvido,
el cálido susurro,
la leve queja.


martes, 21 de junio de 2016


PRESENTE CONTINUO

Aprendimos a tiempo, menos mal,
que los nudillos del futuro 
no vendrán a tocar la puerta de nuestros días. 
Que las cartas, las fotos, 
aquellas flores mustias guardadas con cuidado
o el plano de aquella hermosa ciudad,
sirven tan sólo para prender un fuego 
que nos caliente cuando arrecia la tristeza. 

Aprendimos a tiempo 
que los planes, barro bajo el llanto,
se hunden con el peso de los días
y que al final la vida improvisa por nosotros.

Aprendimos a tiempo 
que el tiempo sólo existe 
en relojes polvorientos colgados de nuestros sueños,
que ayer, mañana, son sólo palabras vanas
lamiendo un algodón de azúcar.

Aprendimos a tiempo, menos mal,
que esta silla, que este cielo,
que este aroma, que esta boca,
que este hambre, que esta risa...
que este ahora.

miércoles, 18 de mayo de 2016


Quizá no escribo porque ya está todo dicho.
Quizá las palabras habitan ahora 
la esencia misma de las cosas.
Quizá prefiero la vida
a tanta literatura.
Quizá, pienso, los grandes poetas 
ya encontraron el verso preciso 
y a nosotros sólo nos queda
el eco inútil de su belleza.
Pero entonces pienso en ti,
en tu forma de sonreír, ya sabes,
cuando tu diente se apoya levemente sobre tu labio
concentrando ahí toda mi esperanza.
Pienso entonces en esta mosca.
Hubo miles, millones 
pero yo pienso en esta que ahora 
se posa sobre mi brazo 
trayendo la consciencia 
a este trocito de piel.
Pienso en la pelota que sobre la mesa
espera a ser inflada 
para llenar de risas este patio vacío.
Pienso en el hombre 
que volcado sobre el contenedor 
busca cada día el sentido de su vida.

Quizá, sólo quizá,
aún quede algo por decir.

jueves, 12 de mayo de 2016

EL PESO DE LO NO VIVIDO

Un atasco puede servir para muchas cosas: escuchar de principio a fin ese disco que tanto te gusta, organizar la semana, poner en orden pensamientos rebeldes, contarte las arrugas en el retrovisor...
En el coche de al lado un hombre con cara de domingo solitario bosteza cansancio y rutina, mientras, en el asiento de atrás, su hijo juega con un pompero.
De vez en cuando una pompa bicolor explota en la cabeza del padre haciéndole cambiar la expresión.
Es un cambio leve, una pequeña queja, como pincharse con un alfiler.
Quizá cada pompa sea un sueño 
que no se atrevió a vivir. 

martes, 22 de marzo de 2016

PLEGARIA

Fueron cayendo los mitos de mi infancia.
No hubo más monedas bajo la almohada.
Los Reyes Magos dejaron de ser magos
ante la incrédula mirada de una niña de ocho años.
"La primera gran mentira de tu vida.
Prepárate para todas las demás".
Fueron cayendo uno a uno
hasta los malos fueron desapareciendo.
Adiós al hombre del saco,
adiós al coco,
ya puedes dejarte la sopa.
Sólo uno resistió.
No vengan a estropearlo.
Guárdense sus secretos de alcoba,
que nadie nombre sus mentiras,
que sus pecados se queden en la barra de aquel bar,
que no venga a llorar a mis brazos,
que su mirada me muestre el camino
aunque sea el equivocado,
que no se convierta en humano.
Me sobran humanos.
Que nunca pierda su capa,
la única que me queda,
mi gran superhéroe,
mi mentira infantil,
mi cobijo, mi arboleda,
mi padre.

jueves, 25 de febrero de 2016

ANÓNIMA

Sólo un número más 
en este superpoblado rincón.
Una cifra que paga sus impuestos,
visita al médico, espera paciente 
su turno entre otro montón de números.
Un baile de cifras que asegura 
que estoy viva,
que no pasé aún (aún) 
a la otra lista. 
Un conjunto de números 
que nada saben de mí,
de mi afición por las letras
o de mi torpeza con la aritmética.
Que no saben 
de mi forma de sorprenderme 
ante el largo de tus pestañas
o de caer rendida ante tu manera 
de colocarte el bolso y sonreír,
cuando no hay motivos para sonreír. 
Un montón de números 
intentando saber qué comemos,
qué compramos,
qué soñamos,
quiénes somos. 
Un puñado de torpes números 
que no se acercarán jamás 
a esas incógnitas repletas de variables 
que juegan a vivir,
antes de que otros números,
igual de variables,
ocupen nuestro lugar. 


lunes, 15 de febrero de 2016

TRÁNSITO

El ruido de sirenas se cuela
por esa habitación sin ventanas.
Llegan barcos a un puerto nocturno y silencioso
y ella espera.
Lentos, pesados, atracan
en el espigón de sus sueños.
Cuando ella se acerca
el barco se desvanece
y todo vuelve a empezar.
Sirenas, luces, el barco en el muelle,
sus pasos.
Nada.
Sirenas, luces, el barco en el muelle, 

sus pasos.
Nada.
Un baño sin espejo
una habitación sin ventanas.
Contención verbal insuficiente.
Contención mecánica eficaz.
Vuelve el sueño y el silencio
y de vez en cuando la luz
y el llanto y breve lucidez
y madre y casa
y tierra y tobogán
y abrazos y padre
y entonces 


              sombra. 

Sirenas, luces, el barco en el muelle, 
sus pasos.
Nada.

miércoles, 10 de febrero de 2016

DESAHUCIO

Se lo fueron llevando todo.
La mesa camilla donde jugaba 
al parchís en los días de lluvia, 
el sillón gastado por años  
de tele y ganchillo,
la cama que compartieron 
durante cuarenta años 
y que vio morir a su marido.
El perchero, las estanterías de mimbre,
la cama para invitados 
que ya no recuerda la última visita,
el mueble caoba del salón 
con souvenir de lugares
en los que ella nunca estuvo,
el espejo en el que ya no se mira,
lámparas, mesillas, cómodas...
Se lo fueron llevando todo.
Y como en esas estanterías 
de un gran centro comercial
después de las fiestas
ahí quedó Manuela,
como ese juguete que nadie se lleva 
porque está roto, golpeado o sucio,
ahí quedó, 
temblando de miedo, frío y soledad
en esa, SU casa.


sábado, 6 de febrero de 2016

EQUILIBRIO DINÁMICO DE LOS CONTRARIOS

Una estrella de siete puntas
se posó sobre su cabeza
el día en que sus ojos 
vieron por vez primera la luz. 
Y la estrella trajo suerte,
precipitada suerte, desvalorada suerte. 
Quiso entonces ser fugaz 
para llegar más rápido
ante el miedo de apagarse en la infinita nada. 
Pero llegar más rápido
sólo hizo que fuera perdiendo 
trocitos de polvo en cada vuelo. 
Perdió su cola y una punta izquierda 
que le servía de brújula. 
Perdió las ganas de volar sin pausa.
La estrella que gira sobre su cabeza
ya no quiere ser estrella, 
y tiembla y se retuerce 
porque cambiar siempre duele. 
La estrella que se posó sobre su cabeza 
quiere mudar a luciérnaga, 
pero como nació siendo estrella, 
ha encontrado una hermosa red de tarántula 
para que meza sus pasos, 
para que frene su vuelo. 
Ella, a cambio, le trae como regalo una espiga de luz que posa sobre su hombro 
para compensar 
la estrella que no brilló 
el día en que sus ojos 
vieron por vez primera la luz.


Imagen tomada de fotosqueimportan.com

martes, 2 de febrero de 2016

LA ESPERA

A veces me ahogo en este grito sin voz, 
con la boca abierta a punto de explotar
como en el cuadro de Munch,
esperando que algo o alguien 
empuje bien fuerte a mi yo paralizado 
en este puente, 
en el que abajo, 
el río se lleva mis palabras hasta el mar.
A la espera de que algún día 
alguien, en algún lugar,
sepa escucharlas
y al fin
las entienda.


Imagen tomada de sdelbiombo.blogia.com

jueves, 28 de enero de 2016

ENDIABLADAMENTE AZUL 

Me he ido acostumbrando 
con el pasar del tiempo 
a mirar el mundo desde un caleidoscopio.
He ido aprendiendo las mil y una caras 
de lo que creía verdades absolutas;
todas terminan siendo relativas.
Me he ido acostumbrando a caminar despacio 
para volar más alto,
a dejar notas en el frigorífico
para no olvidar lo realmente importante,
a mirar de cerca para no perder detalle,
o a dejar la puerta abierta
porque siempre hay ocasión para cerrarla.
Me he ido acostumbrando 
a mis mudanzas 
con lentitud de caracol,
con paciencia de portero,
con nostalgia de estación abandonada.
Sin embargo, 
aún no me acostumbro,
aún me sigue sorprendiendo,
aún celebro 
tu llegada. 




lunes, 25 de enero de 2016

¡Me voy de versos por Malasaña! ¿Os apuntáis? 
Sábado día 30 a las 20:00, en el Aleatorio
C/Ruiz, 7 (Madrid)





jueves, 7 de enero de 2016

PASADO

Permanece en la memoria
aquel mantel de flores
que vestía la mesa en los domingos de mi infancia.

Quedan restos de algún beso
tímido y precoz
en la oportuna oscuridad de aquel cine de verano.

Retazos de unos bolsillos pegados con regaliz,
excursiones en coche sin cinturones
y un brasero calentando mis miedos.

Vestigios de aquella casa recién estrenada,
la luz de una lámpara proyectando
una ventana hacia otros mundos.

Y también lo que la memoria inventa,
ese otro pasado caricatura, lienzo a medias
terminado por lo que pudo ser y no fue.


Es el peso del pasado,
ese equipaje con el que una tropieza
en el salón sin esperarlo,
y que a veces se desvanece
por este presente que empuja,
otras muda en planes futuros,
y otras, como esta noche,
se empeña en escribir un poema.

viernes, 1 de enero de 2016

EFÍMERO

Voy a construir un castillo repleto de almenas
por el que escapen nostalgias.
Un castillo con un foso
en el que enterrar a mis muertos vivientes
y un gran puente levadizo
por el que pueda entrar la locura.
Voy a construir un castillo sin murallas
para que la vida se pasee a sus anchas,
y una hermosa atalaya desde donde vigilar
que no se duerman mis pasiones
ni caigan derrotadas mis preguntas sin respuesta.
Voy a construir un castillo
con un patio de armas sembrado de amapolas
y tres o cuatro olivos en los que descansar la pereza.
Voy a construir un gran castillo
sólo por el prodigio de crearlo,
sólo para ver cómo se derrumba
y vuelvo a levantarlo.