jueves, 12 de mayo de 2016

EL PESO DE LO NO VIVIDO

Un atasco puede servir para muchas cosas: escuchar de principio a fin ese disco que tanto te gusta, organizar la semana, poner en orden pensamientos rebeldes, contarte las arrugas en el retrovisor...
En el coche de al lado un hombre con cara de domingo solitario bosteza cansancio y rutina, mientras, en el asiento de atrás, su hijo juega con un pompero.
De vez en cuando una pompa bicolor explota en la cabeza del padre haciéndole cambiar la expresión.
Es un cambio leve, una pequeña queja, como pincharse con un alfiler.
Quizá cada pompa sea un sueño 
que no se atrevió a vivir.