miércoles, 18 de mayo de 2016


Quizá no escribo porque ya está todo dicho.
Quizá las palabras habitan ahora 
la esencia misma de las cosas.
Quizá prefiero la vida
a tanta literatura.
Quizá, pienso, los grandes poetas 
ya encontraron el verso preciso 
y a nosotros sólo nos queda
el eco inútil de su belleza.
Pero entonces pienso en ti,
en tu forma de sonreír, ya sabes,
cuando tu diente se apoya levemente sobre tu labio
concentrando ahí toda mi esperanza.
Pienso entonces en esta mosca.
Hubo miles, millones 
pero yo pienso en esta que ahora 
se posa sobre mi brazo 
trayendo la consciencia 
a este trocito de piel.
Pienso en la pelota que sobre la mesa
espera a ser inflada 
para llenar de risas este patio vacío.
Pienso en el hombre 
que volcado sobre el contenedor 
busca cada día el sentido de su vida.

Quizá, sólo quizá,
aún quede algo por decir.

jueves, 12 de mayo de 2016

EL PESO DE LO NO VIVIDO

Un atasco puede servir para muchas cosas: escuchar de principio a fin ese disco que tanto te gusta, organizar la semana, poner en orden pensamientos rebeldes, contarte las arrugas en el retrovisor...
En el coche de al lado un hombre con cara de domingo solitario bosteza cansancio y rutina, mientras, en el asiento de atrás, su hijo juega con un pompero.
De vez en cuando una pompa bicolor explota en la cabeza del padre haciéndole cambiar la expresión.
Es un cambio leve, una pequeña queja, como pincharse con un alfiler.
Quizá cada pompa sea un sueño 
que no se atrevió a vivir.