viernes, 6 de enero de 2017


Inventé una sombra bajo una encina
para ser, a mi antojo, umbría o árbol.
Construí infinidad de caminos
para no acostumbrarme al mismo polvo,
coloqué piedras en las que tropezar
una y mil veces.
Tracé el curso de un río no navegable
sólo para oír el murmullo de mis pensamientos.
Y grité libertad y me creí libre,
y grité amor y me creí capaz,
y grité soledad y me creí fuerte,
y grité pasado y me creí sabia.
En eso consiste vivir, pienso ahora,
pese a todo, por encima de todo
en creer.