domingo, 12 de septiembre de 2021

Jorge Teillier

 DESPEDIDA

Me despido de mi mano
que pudo mostrar el paso del rayo
o la quietud de las piedras
bajo las nieves de antaño.

Para que vuelvan a ser bosques y arenas
me despido del papel blanco y de la tinta azul
de donde surgían ríos perezosos,
cerdos en las calles, molinos vacíos.

Me despido de los amigos
en quienes más he confiado:
los conejos y las polillas,
las nubes harapientas del verano,
mi sombra que solía hablarme en voz baja.

Me despido de las virtudes y de las gracias del planeta:
los fracasados, las cajas de música,
los murciélagos que al atardecer se deshojan
de los bosques de casas de madera.

Me despido de los amigos silenciosos
a los que sólo les importa saber
dónde se puede beber algo de vino,
y para los cuales todos los días
no son sino un pretexto
para entonar canciones pasadas de moda.

Me despido de una muchacha
que sin preguntarme si la amaba o no la amaba
caminó conmigo y se acostó conmigo
cualquiera tarde de esas que se llenan
de humaredas de hojas quemándose en las acequias.
Me despido de una muchacha
cuya cara suelo ver en sueños
iluminada por la triste mirada de linternas
de trenes que parten bajo la lluvia.

Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
-la sal y el agua
de mis días sin objeto-

y me despido de estos poemas:
palabras, palabras -un poco de aire
movido por los labios- palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:
que respiramos y dejamos de respirar.


BOTELLA AL MAR 

Y tú quieres oír, tú quieres entender. Y yo
te digo: olvida lo que oyes, lees o escribes.
Lo que escribo no es para ti, ni para mí, ni

para los iniciados. Es para la niña que nadie

saca a bailar, es para los hermanos que

afrontan la borrachera y a quienes desdeñan

los que se creen santos, profetas o poderosos.


 

OTOÑO SECRETO

Cuando las amadas palabras cotidianas
pierden su sentido
y no se puede nombrar ni el pan,
ni el agua, ni la ventana,
y la tristeza ha sido un anillo perdido bajo nieve,
y el recuerdo una falsa esperanza de mendigo,
y ha sido falso todo diálogo que no sea
con nuestra desolada imagen,
aún se miran las destrozadas estampas
en el libro del hermano menor,
es bueno saludar los platos y el mantel puestos sobre la mesa,
y ver que en el viejo armario conservan su alegría
el licor de guindas que preparó la abuela
y las manzanas puestas a guardar.

Cuando la forma de los árboles
ya no es sino el leve recuerdo de su forma,
una mentira inventada por la turbia
memoria del otoño,
y los días tienen la confusión
del desván a donde nadie sube
y la cruel blancura de la eternidad
hace que la luz huya de sí misma,
algo nos recuerda la verdad
que amamos antes de conocer:
las ramas se quiebran levemente,
el palomar se llena de aleteos,
el granero sueña otra vez con el sol,
encendemos para la fiesta
los pálidos candelabros del salón polvoriento
y el silencio nos revela el secreto
que no queríamos escuchar.


CUANDO TODOS SE VAYAN

Cuando todos se vayan a otros planetas
yo quedaré en la ciudad abandonada
bebiendo un último vaso de cerveza,
y luego volveré al pueblo donde siempre regreso
como el borracho a la taberna
y el niño a cabalgar
en el balancín roto.
Y en el pueblo no tendré nada que hacer,
sino echarme luciérnagas a los bolsillos
o caminar a orillas de rieles oxidados
o sentarme en el roído mostrador de un almacén
para hablar con antiguos compañeros de escuela.

Como una araña que recorre
los mismos hilos de su red
caminaré sin prisa por las calles
invadidas de malezas
mirando los palomares
que se vienen abajo,
hasta llegar a mi casa
donde me encerraré a escuchar
discos de un cantante de 1930
sin cuidarme jamás de mirar
los caminos infinitos
trazados por los cohetes en el espacio.

domingo, 15 de agosto de 2021

Empiezo, y espero que las ganas me duren mucho tiempo, una sección con poemas de otros. Autores más o menos conocidos pero que han llegado hasta mí para removerme ideas y/o emociones y que me apetece compartir con vosotros.

Espero que los disfrutéis tanto como yo.

Miguel d'Ors

 

NO INTENTES ENGAÑARTE

 

Tú sabes que es inútil;

no intentes engañarte.

Por lejos que te vayas 

nunca habrás ido lejos.

Podrás ir y venir

por cielos y por mares:

Denver, Valparaíso, 

las chozas harapientas

de Dharbang, el otoño

en los arces de Ontario,

las noches guaraníes,

hechas de azul y música,

las hijas de las islas,

sus ondulantes coros,

sus senos inocentes,

sus risueñas guirnaldas

de bienvenida… Pero

tú sabes que la huida 

nunca será verdad,

que vayas donde vayas

siempre te encontrarás

esta misma tristeza.

Que allá donde hayas ido

estarás siempre tú.

 

PALINODIA

Que me dejes en paz, que ya me aburres. Mira
que eres pesada. A estas alturas de la vida
ya te conozco algo, especie de Antoñita
la Fantástica, y es estúpido que sigas
intentando enredarme —que si aquella llovizna,
que si los viejos robles, el olor de Galicia,
las vacas, los abuelos, las campanas...—. No insistas:
ya sé que todas tus historias son mentira,
que nada sucedió como tú me lo pintas.

Déjame en paz, memoria; no me cuentes mi vida.

 

 

INSISTO

 

Mi vida: tantos días
que no estuve en El Cuzco
ni en Siena ni en Grenoble,
tantos aviones rubricando el cielo
en los que yo no iba, tantas voces
cuyo calor jamás
tocó mi corazón.
Sólo el tiempo, vacío,
sólo el tiempo, esta estepa
desesperada, sólo
ver los martes, los miércoles, los jueves,
ver cómo se suceden, implacables,
los tubos de Colgate.

 

 

AQUEL SABOR

 

Los veranos de “A Costa” rebosaban manzanas:

las del camino, miniaturas rojas

de acidez apretada;

aquellas otras verdes y duras que caían

en el regato del pilón pequeño;

las caquis, tabardillas, que eran como

manzanas que estuvieran en la mili;

las del “Souto” con su dorado mitológico…

Muchas y diferentes; pero yo prefería

las de los dos manzanos del prado de Donila.

 

Era saltar su muro (con aquella

emoción de peligro

-una emoción como de Hazañas bélicas-),

encaramarse al árbol

entre una desbandada de pájaros rivales

y meterse en la ropa cuatro o cinco manzanas

apresuradas.

            Eran rojas, pequeñas, ácidas:

iguales a las nuestras del camino;

y sin embargo en ellas encontrábamos

un no sé qué distinto.

 

El tiempo iba a enseñarme que aquello era el sabor

de lo prohibido y de la aventura.

 

Quizás aquel sabor es lo que voy

buscando en cada instante de la vida

ahora que todo sabe a gris reglamentario

y las cosas no son más que las cosas;

quizás escribir versos sólo sea

otra manera de robar manzanas.

 

miércoles, 2 de junio de 2021

 

Mi poema "Nueva normalidad" ha llegado hasta Palabra Voyeur en RTVE (Radio 3) y han creado un vídeo que me encanta!!

Espero que os guste tanto como a mí. 😀

https://www.rtve.es/alacarta/videos/palabra-voyeur/palabra-voyeur-hilos-invisibles-sara-zapata/5924454/

viernes, 19 de marzo de 2021

Pues ya está aquí!!

Con alegría y emoción os presento a mi nuevo poemario.

Podéis reservarlo en https://www.elsastredeapollinaire.com/producto/hilos-invisibles/.



lunes, 27 de abril de 2020



Involución


En el año 1600 Giordano Bruno fue quemado vivo en la hoguera después de que la Inquisición romana lo declarara hereje por defender que la Tierra no era el centro del sistema solar y argumentar que el universo era infinito. 

Años más tarde la iglesia Católica condenó a Galileo por defender que la Tierra giraba alrededor del Sol y que ere este el centro del mundo. Así, pasó Galileo sus últimos años recluido en su casa de San Giorgio y suponemos que murmurando entre dientes “Eppur si muove”.

Hace no tanto, en 1915, Alfred Wegener fue atacado de manera hostil e incluso violenta por encontrar la similitud entre los perfiles del América del Sur y África y defender así, que ambos continentes debieron estar unidos en algún momento del pasado.

Miles de personas muertas o condenadas por creer en la ciencia, en sus descubrimientos o practicar la medicina, y hoy, en pleno s. XXI, un señor de cuyo nombre no quiero acordarme nos invita a luchar contra un virus inyectándonos desinfectante para volver después a su Casa Blanca, sentarse en su sillón de piel, poner los pies encima de la mesa, atusarse el pelo y dar gracias a Dios por iluminarle en estas horas oscuras.